Así será el nuevo empresario tras la crisis

Jóvenes bien formados, ex directivos en compañías de su sector y hábiles en los idiomas forman una nueva clase de emprendedores que empujará la economía tras la recesión.

La crisis se ha convertido en un semillero de nuevos empresarios forjados en un entorno hostil. Han desafiado el pesimismo generalizado y han elegido el camino del riesgo.

De la recesión está surgiendo un nuevo emprendedor, distinto al de los años del crecimiento económico, más pegado a la realidad, que nace con plantillas ajustadas, mejor formado en casi todos los casos y que se plantea su negocio a largo plazo. La mayoría son jóvenes sin tradición familiar de empresa y que conocen el sector en el que crean su firma.

La crisis provocó una caída superior al 20% en la creación de negocios el año pasado. Pese a esta circunstancia, la economía valenciana asiste al nacimiento de un nuevo tejido empresarial, de pequeños negocios, resultado de proyectos que se habían gestado antes de la recesión o en su primera fase.

El sector servicios concentra la mayoría de las nuevas empresas creadas por estos emprendedores. Así, las firmas nuevas están vinculadas al mundo de las consultoras; los nuevos yacimientos de empleo al abrigo del desarrollo de la Ley de Dependencia; y otros negocios tradicionales como la hostelería y el comercio. La inversión media oscila entre los 15.000 y los 30.000 euros. La fórmula jurídica elegida suele ser la sociedad limitada.

 

Vías de negociación

¿De dónde sacan el dinero para constituir la empresa? Si la restricción al crédito es firme para empresas consolidadas, lo es más para quien empieza ahora. Los emprendedores han arrancado con los ahorros de su etapa de profesionales, si los había; utilizando sus propiedades como garantía – alguno incluso vendió su piso para montar la empresa – o con el apoyo de sus familias. En contados casos estos emprendedores reciben el apoyo de sus familias. En contados casos, reciben el apoyo de alguna firma de capital riesgo. Los distintos expertos consultados coinciden en que no hay un solo prototipo del joven emprendedor, pero  sí que hay una serie de características comunes en la mayoría de ellos.

Por lo general, estos empresarios presentar una formación elevada, con licenciatura universitaria y algún estudio de postgrado, pero no siempre es así porque también los hay con el ciclo superior de Formación Profesional.

El dominio de los idiomas distingue a estos empresarios de generaciones anteriores y les permite afrontar la internacionalización con más garantías.

El empresario que nace en la crisis tiene, entre sus virtudes, la flexibilidad y el “estar abierto a todo”.

Como nace con unas estructuras, incluidas las de personal, muy ajustadas, estas empresas se adaptan con más rapidez a los cambios del mercado que las grandes compañías.

La actitudes de este nuevo empresario en gestación, como la del que llevaba muchos años en el mercado e intenta sobrevivir a la crisis, debe ser la de identificar los cambios con rapidez, “tomar decisiones importantes con firmeza y priorizar en los elementos clave”.

Las nuevas empresas nacen de un análisis más sosegado del mercado, lo que invita a pensar en que son proyectos más conscientes que en los años de crecimiento.

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