El Controller como catalizador y promotor del cambio en las empresas

En la actualidad, en el departamento o área del control de gestión de las empresas u organizaciones, ya no es suficiente con analizar los datos, sino que el papel del Controller se basa además en plantear soluciones y dar su opinión sobre la evolución de la empresa en la que trabaja. Es decir, la figura del controller ha pasado de ser un cargo puramente analista, a ser capaz de desarrollar nuevos modelos en los que la intuición y la creatividad ocupen un lugar cada vez más relevante, siendo capaz de gestionar e impactar en los equipos humanos o de trabajo dentro de las empresas.

 

Dirigir la gestión del cambio, es sin duda, el último de los grandes retos a los que el controller de las empresas tienen que enfrentarse tanto en el entorno social, tecnológico y económico en el que nos encontramos.

 

Ningún negocio sobrevive a largo plazo si no es capaz de reinventarse a sí mismo y entender los cambios tanto internos como externos. Pero la naturaleza humana es reacia al cambio y normalmente éste encuentra resistencia en las personas que más les afecta, aquellas que están ancladas en el status-quo empresarial. Es por ello, que dirigir el cambio es completamente esencial y muy difícil al mismo tiempo, se tiene que gestionar tres habilitadores al mismo tiempo: Habilitador humano, procesos y sistemas de información.

 

Así, el Controller debe ser tanto promotor como catalizador del cambio, convirtiéndose en profesionales capaces de ayudar a la dirección a liderar ese cambio y guiar a la empresa u organización a altas cotas de excelencia. Por tanto, en el entorno actual, en el control de gestión de las empresas no basta con analizar los datos, el controller tiene que tomar las riendas, plantear soluciones y dar su opinión acerca de una mejora en la gestión empresarial. Además, los controllers han pasado de ser profesionales puramente analistas, a ser capaces de desarrollar nuevos modelos en los que la intuición y la creatividad ocupan un lugar fundamental y cada vez más relevante, siendo capaces de gestionar e impactar en los equipos humanos. Deben de ser multidisciplinares y poseer de una visión estratégica-global.

 

El cambio dentro de una empresa u organización puede tomar numerosas y diversas formas como: productos innovadores, nuevas empresas de negocios, cambio social, cambios de cultura organizacional, implantación de nuevas tecnologías, reestructuración de líneas de negocio,…. Pero independientemente del tipo de cambio, hay un conjunto de elementos y destrezas que debe conocer un controller para realizar un cambio exitoso.

 

Diversos estudios realizados en varias universidades internacionales ratifican que aproximadamente el 75% de las iniciativas que se plantean en una empresa fracasan. Los motivos son diversos también, pero es importante tener en cuenta que la transformación es un proceso y no un evento; con ello se pretende indicar que el proceso de la gestión del cambio avanza por distintas etapas que se preceden la una a la otra, construyendo el resultado necesario para la consecución  de la etapa siguiente; Esto puede llevar años en llevarse a cabo dependiendo del cambio necesario, los actores implicados y de las herramientas que se utilicen para acelerar e implantar el proceso en todos los departamentos y la cultura de la empresa. Intentar acelerar esta transformación sólo conlleva a saltarse etapas y los atajos no suelen funcionar.

 

Entender las distintas etapas del cambio y las características propias de cada una, incrementa las posibilidades de que la transformación deseada se produzca de forma exitosa. Una vez implantada, nuestra empresa será capaz de poner barreras competitivas a sus competidores a través de un mejor posicionamiento en le mercado y un mejor uso de la información como apoyo a la toma de decisiones.

 

La correcta gestión de cada una de las etapas de un proceso de transformación, permite a las personas de una organización adoptar los cambios necesarios para que los objetivos del negocio puedan ser alcanzados. Es el puente entre las acciones y los resultados y depende fundamentalmente de la actitud de las personas implicadas y el rol colectivo de transformar los procesos de cambio en éxitos futuros para nuestras organizaciones. Asi pues, el controller tiene cada vez más un papel más activo en dicho proceso debido a su conocimiento.

 

Las personas al igual que las organizaciones, cambiamos por un motivo, así de sencillo. Un principio fundamental a conocer para afrontar una transformación, es que generalmente el motivo principal detrás de un cambio es una visión de un estado futuro de la empresa diferente a la actual y en mejores condiciones para competir con el entorno empresarial, es la fuente que mantiene unida a toda la organización durante el proceso. Esta visión de futuro, puede afectar a uno o a todos los ejes de transformación:

1.- El modelo de negocio.

2.- La cartera de productos o servicios.

3.- Segmentación del canal de distribuidores o clientes.

 

El Controller debe tener la capacidad de identificar la brecha entre «lo que es» y «lo que podría ser». En definitiva, la capacidad de traer el futuro al presente, ayudando a la dirección de la empresa a encontrar el mejor camino en términos de resultados económicos, procesos y eficiencia. Gestionando de forma equilibrada los elementos y objetivos críticos, sin perder nunca la funcionalidad e impacto en sus decisiones. El Controller pues «analiza el pasado, gestiona el presente y mejora el futuro en la empresa«.

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