Pocas pymes conocen el beneficio que aporta un controller

El controller está ayudando a superar y minimizar los impactos de la crisis económica. Tal es así que ha pasado de realizar el cálculo de costes y análisis de datos, a ser el consultor estratégico de la empresa. Forman parte de la toma de decisión y se cuenta con ellos para llevar a la empresa a buen puerto.

 

El control de gestión se está posicionando como una función estratégica dentro de la compañía ya que es una parte crucial para dar estabilidad a la empresa en un entorno tan volátil y cambiante, y para poder superar la actual crisis. Es por ello que el controller ha dejado de ser una mera figura que analiza costes y datos a ser un consultor, un consejero interno.

 

No obstante, los controllers se enfrentan a grandes retos. De su perfil se requiere que no sólo que sea financiero, sino también humano. En muchos casos, el controller tiene que trabajar y formarse en herramientas que potencien su creatividad y que desarrolle cada vez más la parte emotiva (mapas mentales, diagramas causa-efecto…).

 

Cada día más, el controller está ayudando a superar y minimizar los impactos de la crisis económica, han pasado de tener una función meramente descriptiva y de auditoría a ser promotores del cambio, analizando el pasado, gestionando el presente y mejorando el futuro.

 

Actualmente las empresas exigen a los controller la definición de los indicadores de seguimiento de la actividad y el control de su aplicación. Buscan supervisión y coordinación de los procesos de control presupuestario, preparación y consolidación del presupuesto anual y de sus forecasts o revisiones periódicas. Optimización de los sistemas de información y de los procesos organizativos. Al final, se le pide al controller que juegue el papel de consejero o consultor estratégico, son perfiles que se adaptan a las necesidades de cada momento de la organización y del mercado.

 

Los sistemas de la información de la gran mayoría de empresas están obsoletos o no responden con la agilidad y eficiencia necesaria en la toma de decisiones, tan crucial, en este entorno tan cambiante y globalizado.

 

Las empresas contratan a un controller porque son profesionales capaces de realizar la evaluación y seguimiento del grado de consecución de sus objetivos estratégicos y operativos, permiten mostrar cuál será la evolución y el impacto a medio y largo plazo de las variables críticas en la cuenta de resultados, todo ello para poder anticiparse a los cambios y obtener una posición competitiva en el mercado. Se espera que ayuden a la dirección a llevar a la empresa a buen puerto en el medio y largo plazo, optimizando al máximo los recursos.

 

El controller ha evolucionado a la vez que las empresas, pasando de realizar el cálculo de costes y análisis de datos a posteriori, sobre hechos ya ocurridos y resultados ya obtenidos, a un controller más allá del control financiero y estático.

En los últimos años el controller se ha convertido en un consultor interno, proactivo, que conjuga el rol de estratega-planificador y controlador, ello ha implicado que también cambie el control de gestión, donde los cuadros de mando, los mapas estratégicos y los modelos de causa-efecto han pasado a ser piezas angulares del control de gestión.

 

El controller debe poseer diferentes habilidades para ejercer su tarea mediante tres dimensiones: orientado al despliegue de estrategias, a la eficacia económica de la empresa, y al mejor uso de los recursos.

En el control de gestión de las organizaciones del siglo XXI no basta con analizar los datos, el controller tiene que mojarse, plantear soluciones y dar su opinión. Además, han pasado de ser puramente analistas, a ser capaces de desarrollar nuevos modelos en los que la intuición y la creatividad ocupan un lugar cada vez más relevante, siendo capaces de gestionar e impactar en los equipos humanos. Deben de ser multidisciplinares y poseer una visión estratégica-global.

 

En los últimos años las grandes compañías de sistemas de información han realizado inversiones para incluir en su portfolio de aplicaciones, potentes herramientas de apoyo al control de gestión.

 

En definitiva, los casos de éxito documentados de estas herramientas se localizan en mercados con alta concentración de tejido empresarial, como Holanda, Alemania o Reino Unido. Mientras que en España sólo las grandes multinacionales han iniciado proyectos en este sentido, por tanto, podemos decir que el controller español todavía dedica una parte importante de su tiempo a desarrollar sistemas de información ofimáticos a medida para el control de las empresas en que trabaja.

 

Las diferencias que existen entre el controller de una pyme y el de una gran empresa, son fundamentalmente en los sistemas de la información, los recursos disponibles y el nivel de desarrollo e implantación de los procesos. A esto se unen las lentas reacciones frente a los nuevos cambios tecnológicos y demandas del mercado.

 

Lamentablemente, en España todavía existe un desconocimiento y transparencia de la figura del controller en las pymes españolas, muy pocas conocen exactamente la utilidad y beneficios que pueden aportar estos profesionales en sus organizaciones.

 

Los retos que deben afrontar los controllers para hacerse un hueco dentro de la dirección financiera es que de forma natural deberían acceder a dicha dirección debido a su crecimiento natural. Además los controllers suelen ser profesionales altamente cualificados en finanzas, y con un buen background académico, MBA’s, máster en finanzas, máster en management…

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